*Oaxaca: turismo sin condiciones*
Comienza una nueva etapa vacacional y, como cada año, Oaxaca se prepara para recibir a miles de visitantes que ven en nuestro estado un destino cultural, gastronómico y turístico de primer nivel. Pero hay una realidad que no se puede maquillar: Oaxaca no está en condiciones de recibir ese flujo de turistas como debería.
Hace dos días, en plena capital del estado, se registró un asalto violento de más de 2.5 millones de pesos a plena luz del día y frente a una institución bancaria, ejecutado por un grupo armado que logró huir sin detenidos. Y esto se repite constantemente, es sin duda el reflejo de una crisis de seguridad que el gobierno se niega a reconocer, pero que habitantes y visitantes vivimos todos los días.
A esto se suma el caos en la infraestructura carretera. La autopista hacia el Istmo, una de las obras más anunciadas, sigue bloqueada desde el derrumbe ocurrido a unos meses de su inauguración en el 2025, obligando a los turistas locales, nacionales y extranjeros, a tomar rutas alternas más largas y peligrosas. Y la historia no es distinta en la carretera hacia la costa, donde los derrumbes son constantes, poniendo en riesgo la vida de quienes la transitan.
Entonces, la pregunta es inevitable: ¿qué Oaxaca le estamos ofreciendo al turismo? Porque no basta con tener riqueza cultural si no hay condiciones mínimas de seguridad, movilidad y servicios. No basta con atraer visitantes si no se les puede garantizar un traslado seguro o una estancia tranquila.
A esta realidad se suma la escasez de agua que enfrenta la ciudad, donde colonias enteras pasan días o semanas sin suministro, evidenciando una infraestructura rebasada que difícilmente puede sostener la demanda de habitantes y visitantes al mismo tiempo.
Hoy Oaxaca necesita más que nunca un gobierno que deje de simular y empiece a resolver. Porque el turismo no puede ser una postal bonita que oculta una realidad compleja. Debe ser una política seria, responsable y con resultados. De lo contrario, lo que hoy llega como oportunidad, mañana puede convertirse en desconfianza.
Fuente: Agencia ANSIC.MX
